Besos y más besos

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En el Kama- Sutra ese gran libro en el que el sexo se convierte en algo sencillo y lúdico, hemos encontrado una importante clasificación de los besos, además de las 8 clases de mordiscos que podemos encontrar.
Su clasificación atiende a su intención, intensidad, profundidad, dulcura, zon a besar, …

El antiguo tratado del amor, con gran sabiduría, recomienda profusión de besos en todo el cuerpo y en todo momento: las mejillas, los labios, la frente, el cuello, el pecho, los senos, el interior de la boca, el ombligo, los brazos, las junturas de los muslos… Vatsyayana, autor del Kama Sutra, cree que todo es lícito y excitante en cualquier momento, ya que el amor no se preocupa del orden ni del tiempo, y que la justa medida en el beso es el exceso, aunque aconseja que cada amante se adapte al otro y la intensidad de los besos en la boca crezca de forma progresiva. De forma explícita, recomienda que no se abandonen los besos durante el acto sexual y que no se olviden después.

Estos son los principales besos del Kama Sutra:

1. Beso nominal. Cuando uno de los amantes se limita a tocar la boca del otro con sus labios. Una primera toma de contacto, pero, también, un interludio o pausa en medio de besos más profundos.

2. Beso palpitante. Cuando la mujer (o el hombre) mueve su labio inferior pero no el superior para tocar el labio que presiona su boca. Un toque de picardía…

3. Beso de toque. El amante toca el labio de su amante con su lengua y pone sus manos en las de su amado cerrando los ojos. Es un beso romántico y muy sugerente.

4. Beso directo. Los labios de los dos están en contacto directo y se chupan con voluptuosidad como si fueran una fruta.

5. Beso ladeado. Cuando las cabezas de los dos se inclinan en direcciones opuestas para acoplarse mejor. Ambos dialogan con sus labios y con sus lenguas –si procede- para fijar la intensidad del beso.

6. Beso inclinado. Uno de los dos echa la cabeza hacia atrás y el otro lo sujeta por el mentón mientras lo besa. Es un beso muy dulce que comunica cariño y dulzura. Para una excitación lenta.

7. Beso presionado. Cuando uno de los partenaires presiona con fuerza –aunque con sutilidad- el labio inferior del otro. No conviene eternizarse en esta pose, es un beso de paso.

8. Beso del labio superior. Uno de los dos toma con sus labios el labio superior y el otro le devuelve el beso besándole en el labio inferior. Puede servir para conocer mejor al otro.

9. Beso broche. Cuando uno de los dos sujeta con sus labios los de su amante. Si el que besa acaricia con su lengua los dientes, las encías, la lengua o el paladar del otro, se llama “lucha de la lengua”.

10. Beso que aviva el amor. El beso que se da, casi por impulso, por la noche cuando el amante duerme. Puede ser sutil, para no ser notado, o más intenso para despertar al sujeto del deseo dulcemente.

11. Beso distracción. Es el beso que se da al amante si está enfadado, si va a tocar un tema de conversación no grato o si está absorto en la lectura –actualmente, también si está inmerso en el fútbol o leyendo el periódico o viendo la televisión- con el fin de distraerle.

12. Beso que despierta. El beso que se da en la mejilla, en la frente o en las sienes, cerca del nacimiento del pelo, para despertar al otro con suavidad.

13. Beso transferido. En presencia del amante, el otro besa a un niño que tiene sentado en su regazo o un retrato o una imagen o una flor o cualquier otra cosa tierna o bella y lo mira para que se dé cuenta que le dedica el beso.

14. Beso demostrativo. Se dan en lugares públicos, normalmente por la noche. Uno de los dos se acerca al otro y le besa suavemente en la mano o en el cuello (el original propone dar el beso en el dedo de la mano, si el amante está de pie, o en el dedo del pie si está sentado, pero es aconsejable adaptarse a los tiempos modernos).

15. Beso palpitante. Cuando uno de los dos deposita sobre los labios del otro una andanada de besos muy pequeños que recorren toda la boca y las comisuras de los labios.

16. Beso viajero. El beso travieso que recorre todo el cuerpo, con diversas intensidades pero sin detenerse en ningún punto, para provocar un estado de excitación general.

17. Beso sin reloj. El propósito es acariciar y besar cada rincón del cuerpo del amante con dedicación y entrega para hacerle sentir una alta gama de sensaciones.

Vía: lamaletaroja (la web ya no está disponible)

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