El amor y el tiempo

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En primavera los membrillos,

regados por las aguas corrientes

de los arroyos, allí en el jardín

intacto de las Vírgenes florecen,

y rebrotan y crecen los racimos

bajo los tallos umbrosos de los pámpanos.

Mas conmigo el amor no reposa en ninguna estación.

Sino que, como el tracio Bóreas, encendido por el rayo, precipitándose

desde la casa de Cipris, con abrasadores delirios,

oscuro e impertérrito asedia

con fuerza y desde el fondo

mi corazón.

Autor:Íbico de Regio

1 comentario

  1. primeramente con mucho respeto de tigo que quiero enamorarme de una persona sensual que este dispoesta a todo

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