El deseo

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En los últimos tiempos, los científicos han realizado diversos estudios sobre la falta de deseo sexual en las mujeres y están buscando posibles remedios.

El chip sexual, desarrollado por científicos del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, es un microcircuito que envía pequeños estímulos al cerebro a través de electrodos implantados en la corteza orbitofrontal, un área del cerebro situada justo detrás de los ojos cuyas funciones están asociadas a sensaciones de placer derivadas del sexo y la alimentación.

El equipo de científicos, capitaneado por Morten Kringelbach, autor de El centro del placer. Confíe en sus instintos animales, se inspiró en una técnica que se utiliza en Estados Unidos para el tratamiento del Parkinson.
El chip, implantado en la corteza orbitofrontal, podría despertar el deseo sexual y, además, ayudar a todas aquellas personas que padecen anhedonia; es decir, la incapacidad de experimentar placer, interés o satisfacción en casi todas las actividades.

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Parches a la falta de deseo
Otras investigaciones achacan la falta de deseo a la disminución de la producción de testosterona en las mujeres. Procter & Gamble está investigando un parche que libera testosterona y que, pegado durante dos semanas en el estómago, aumentará el deseo sexual.

Un estudio en el que participaron casi 600 mujeres a las que se les habían extirpado los ovarios y el útero por razones médicas, dio como resultado que el parche aumentó su satisfacción sexual en un 74% y su deseo sexual en un 56%.

Se calcula que una de cada tres mujeres sufre algún tipo de disfunción sexual. La disfunción sexual más frecuente es el trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (TDH), que afecta a un 7% de las mujeres hasta los 49 años y al 16% de las mujeres con menopausia. Muchas de estas mujeres viven este trastorno con una gran angustia.

La falta de testosterona provoca, además, disminución de la sensación de bienestar y mayor depresión.

De momento, estos dos avances científicos están en fase de estudio y pruebas. Queda por demostrar que no tienen efectos secundarios indeseables.

Vía: lamaletaroja (la web ya no está disponible)

Imagen: supervivenciaemocional

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