Jul
2010
La inmensidad el presente…
La inmesidad del presente …
y los sueños que persigo
son estrellas en el cielo
que he descubierto contigo.
La inmesidad del presente …
y los sueños que persigo
son estrellas en el cielo
que he descubierto contigo.
Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
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Una bonita declaración de amor ideal para éste día en el que el romanticismo los inunda todo, aunque éste año también se funde con la alegría y el jolgorio del Carnaval, sin duda, un día especial en el que puede pasar de todo. ¿Y si hoy decides declararte? Este poema sería una buena opción para hacerlo.
PENSÁNDOLO DE PRONTO
Con voz de mi tierra quiero
- pues tierra mía tú eres-
decirte lo que te quiero.
Decirte que tú, mi niña…
Decirte que yo… Decirte
Ay ¿cómo te lo diría?
Lo digo de corazón.
¿La vida, si no es conrigo,
para qué la quiero yo?
Rafael Montesinos
Qué esconde tu mirada,
dime qué ven tus ojos
cuando la niebla te atrapa,
cuando la noche fría
oscurece la mañana,
se acerca a tu corazón, niña,
y te habla.
Dime qué sientes
bajo el suave susurrar
de la madrugada.
El día despierta,
las luces se apagan,
la tristeza se aleja
y te devuelve la calma.
¿Por qué lloras, niña?
si no hay soledad
que amargue tu esperanza,
si sólo la ternura
y el amor te abrazan.
Dime qué ven tus ojos,
qué esconde tu mirada.
Autora: Silvia Martínez
Vía: blogs.nortecastilla
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.