Poema – Cantares

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La amo tanto, a mi pesar,

que aunque yo vuelva a nacer,

la he de volver a querer

aunque me vuelva a matar.

Está tu imagen, que admiro,

tan pegada a mi deseo,

que, si al espejomi miro,

en vez de verme, te veo.

Cuando pasas por mi lado

sin tenderme tu mirada,

¿no te acuerdas de mí nada,

o te acuerdas demasiado?

Por más contento que esté,

una pena en mí se esconde,

que la siento no sé donde,

y nace de no sé qué.

Si ayer tropecé bastante,

hoy tropiezo muchos más;

antes, mirando adelante;

después, mirando atrás.

Tengo un consuelo fatal

en medio de mi dolor,

y es que, hallándome tan mal,

nunca podré estar peor.

Ten paciencia, corazón,

que es mejor, a lo que veo,

deseo sin posesión

que posesión sin deseo.

Ni te tengo que pagar,

ni me quedas a deber;

si yo te enseñé a querer,

tu me enseñaste a olvidar.

Ramón de Campoamor

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