Carta de amor de Paul Eluard a Gala, 30 de Marzo 1929

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Carte de amor de Paul Eluard a Gala
Ofdstadt, hacia el 30 de marzo de 1929

“Sábado,

No me gusta, no puedo hacerme a la idea de lo que me has dicho en los últimos tiempos de Arosa: que no tienes recuerdos, que no te gusta tenerlos. He puesto toda mi vida en el amor que siento por ti, he puesto toda mi vida en nuestra vida. De lo contrario me mataré. Nada empieza para nosotros. Para nosotros todo es presente, todo tiene que ser presente, y en este momento tanto estoy contigo en Clavadel, en Versailles, en Bray, en Eaubonne y en Arosa, como aquí contigo ausente, con mi gran nostalgia de ti. Si tengo que concebir un pasado, un presente, un futuro, me mataré. Lo deseo tan poco como entrar en la vida o las consideraciones amorosas de los demás. Mi ser, solo puedo hablar en serio contigo, porque te amo, porque eres mi único amor. No debes reprocharme nuestros malos humores. En realidad te deseo adornada de sol y de amor, te deseo feliz. He querido darte la libertad que ningún otro te habría dado. Te doy todo el placer posible, todo el disfrute de ti misma, pero me da mucho miedo que me pierdas de vista, aunque solo sea un instante. Deberías sentirte orgullosa de que ninguna otra pueda inquietarme, por mucho que lo desee. Solo en ti engendran mis deseos el delirio, solo en ti se sumerge mi amor en el amor. Pero mi amor tiene que pasar por tu amor absoluto. Si no, me mataré. Perdóname que te diga semejante cosa, pero esa es ahora para mí la consecuencia de tu indiferencia, aunque sea pasajera. Aquí vivimos muy tranquilos, nos levantamos al mediodía, preparamos la comida, ponemos el gramófono y flirteamos. Cuatro chicos y dos chicas: Mops y su amiga Apfel. Las dos vienen conmigo a París. Aquí el flirteo no se atiene gran cosa a las diferencias de sexo. A mí eso me enfría considerablemente. Mops y la Pomme son muy simpáticas, buenas camaradas, pero eso es todo. La Pomme es encantadora, pero un poco demasiado fácil. Y sin temperamento. Toda esta gente es extraordinariamente amable conmigo, todos están enamorados de mí. En cualquier caso, nada, mi niña querida, mi único ser, nada que pudiera inquietarte. Los demás me importan un bledo. Sueño que estás aquí. Es el campo de verdad, podrías vivir casi desnuda y muy tranquila y amarme. ¡¿¡No te tendré jamás como te tienen los otros!?! Soy un desdichado, un desdichado. Mi amor me queda demasiado grande.

Recibo, pequeña, tu carta del 28. Te mando esta exprés, porque me dices que te vas el martes y temo que con las fiestas no te llegue antes de tu partida.
Tu carta me hace mucho bien. Estoy más tranquilo, el día se ha aclarado. Manda la pieza de Bali a rué Ordener. Le he dicho a Janine que te mande El amor y la poesía.
Se me ha pasado el resfriado. Esto es como Imst y hace un tiempo radiante. Te adoro.

Paul

¡Ah! Cómo me gustaría estar contigo -aquí-. Y también en Locarno y en París, en el hotel Radio. ¡Cómo podría hacerte el amor! Solo quiero hacer el amor contigo. Las otras son divertimentos, puro diletantismo.

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