El ramo perfecto

Si hay algún detalle que debe ir en consonancia con nuestro estilo el día de la boda, ese es el ramo. Desde los egipcios las novias suelen llegar al altar con unas flores en la mano. En la época de los egipcios por ejemplo el ramo estaba constituido por una serie de hierbas aromáticas que ayudaban a los esposos a protegerse de los malos espíritus y dependiendo de las hierbas o flores que lo compusieran, también ayudaban a la fertilidad. Poco a poco fueron desapareciendo las hierbas y fueron introduciéndose las flores que en la Edad Media eran casi siempre flores de azahar, porque simbolizaban la pureza.

Hoy en día, dependiendo del carácter o el estilo de la novia podemos encontrar varios modelos de ramo. Con flores grandes, pequeñas, en cascada, rosas, bouquets…, hay de mil maneras ya que ninguna novia es igual. Las flores que más predominan son la clásica rosa, un estilo que jamás pasa de moda, o las orquídeas, con su variedad de formas y colores.

Dependiendo del aspecto físico de la novia habrá ramos que irán mejor y otros que se adaptaran un poco menos. Por ejemplo si la novia es morena los colores vivos y llamativos favorecen mucho. Por el contrario, a las rubias les resalta mucho más un ramo en tonos blancos o pastel. Para las bajitas la mejor opción es un ramo pequeño, estilo bouquet y para aquellas novias rellenitas, las cascadas estilizan la figura. Hay que tener en cuenta que las novias muy delgadas no deben llevar ramos muy cargados ya que solo se apreciaría este y la misión del ramo es de acompañar, no de ser el centro de todas las miradas.

Pero como la última palabra la tienes tú, elige lo que más te guste ya que ese día seguro que estarás deslumbrante.

Fuente: Nuvisystem

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