Rimas X de Rubén Darío
En tus ojos un misterio; en tus labios un enigma. Y yo fijo en tus miradas y extasiado en tus sonrisas.
En tus ojos un misterio; en tus labios un enigma. Y yo fijo en tus miradas y extasiado en tus sonrisas.
Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman, el cielo se deshace en rayos de oro, la tierra se estremece alborozada. Oigo flotando en olas de armonías, rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran… ¿Qué sucede? ¿Dime? ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!
¿Que no hay alma? ¡Insensatos! Yo la he visto: es de luz… (Se asoma a tus pupilas cuando me miras tú.) ¿Que no hay cielo? ¡Mentira! ¿Queréis verle? Aquí está. (Muestra, niña gentil, ese rostro sin par, y que de oro lo bañe el sol primaveral.)
Voy a confiarte, amada, uno de los secretos que más me martirizan. Es el caso que a las veces mi ceño tiene en un punto un mismo de cólera y esplín los fruncimientos. O callo como un mudo, o charlo como un necio, suplicando el discurso de burlas, carcajadas y dicterios. ¿Que me miran? Agravio. ¿Me han hablado? Zahiero.
Un castillo de blancas azucenas donde una mano leve coloque entre armonías y rumores rocío transparente; un rayo misterioso de la luna empapada en el éter; un eco de las arpas que resuenan y el corazón conmueven; un beso de un querube en tus mejillas; algo apacible y leve, y escrita sobre la hoja de albo lirio, una rima de
Señora, Amor es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento la locura. No pidas paz a mis brazos que a los tuyos tienen presos: son de guerra mis abrazos y son de incendio mis besos; y sería vano intento el tornar mi mente obscura si me enciende el pensamiento la locura.
Mía: así te llamas. ¿Qué más harmonía? Mía: luz del día; mía: rosas, llamas. ¡Qué aroma derramas en el alma mía si sé que me amas! ¡Oh Mía! ¡Oh Mía!