Las bodas de oro son una instancia perfecta para celebrar recordando todos los momentos dulces y felices que se dieron a lo largo de la vida de casados.
Para celebrar las bodas de oro, que dicho sea de paso, creo que cada vez son más escasas al ritmo que vamos, ameritan un pastel especial, y qué mejor que un pastel en tonos rosas y dorados, con relieves espolvoreados de polvos comestibles en color perla y amarillo.
Los tonos rosas son tan hermosos y lo mejor de todo, es que los hay en diferentes graduaciones, por lo que se pueden combinar con sabiduría para hacer también las invitaciones en el mismo color, combinando tonalidades frambuesa con rosa claro por ejemplo. Las invitaciones las pueden hacer en papel de oro.
El pastel de bodas lo pueden decorar con pasta de azúcar en color rosa pálido, y adornarlo con cintas y pequeños adornos que no son nada caros.
Para los invitados, pueden confeccionar unas bolsas de celofán impresas con la fecha de la boda original, y pueden llenarlas de golosinas, galletitas, mentitas, caramelos de goma, piezas de chocolate y dulces de todo tipo.
Para adornar las bolsas que entregaran a sus invitados, las pegatinas serán de gran ayuda, y como les decía antes, un arreglo, un pastel de boda, y las invitaciones, no tienen por qué salir caras, sino al contrario, puede ser un festejo bastante económico si lo organizan planificando bien los materiales que utilizarán y la manera de preparar cada cosa.
Fotos: marthastewartweddings