¿Somos demasiado exigentes las mujeres?

¿Qué queremos las mujeres? ¿Acaso lo sabemos? ¿Queremos un día una cosa y otro día otra? Somos demasiado exigentes. Los hombres tienen que ser capaces de reunir una serie (infinita) de cualidades para satisfacer a la mujer, y no es fácil.

¿Qué es lo que realmente queremos? Aquí tenemos una pequeña parte de difuminada respuesta a lo que quiere una mujer. Nunca sabemos lo que queremos, pero sí lo que queremos proyectar. Somos tan exigentes porque queremos que el hombre reúna las suficientes cualidades y actitudes como para querer seguir sabiendo de él.

Queremos un hombre atractivo pero no demasiado, porque eso podría derivar a ser promiscuo, y no queremos eso. Queremos un psicólogo que escuche nuestros problemas pero que no nos dictamine lo que tenemos que hacer porque eso sería sobrepasarse.

Queremos que sea buen amante, que nos comprenda, que sea apasionado y fuerte. Capaz de satisfacer a una mujer. Que tenga carácter pero que a la vez sea sensible. 

Lo que queremos las mujeres es que nos hagan reír, pero que no nos compliquen la vida. No queremos depender de la otra persona pero en ciertas ocasiones únicamente atarse a él. Pero, ¿qué quieren los hombres? 

Las mujeres somos demasiado complejas, estamos arriba y al microsegundo estamos abajo. Pero queremos ir de compras y que nos acompañen como es debido, no como si lleváramos un mueble.

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Somos pretenciosas a la hora de buscar y encontrar el amor. No nos vale cualquier cosa. Hablamos de tópicos, somos conscientes de que no todos somos iguales. ¿Hay un término medio? ¿Hay alguna pareja normal? Los hombres que consiguen satisfacer a una mujer en todos los sentidos viven en una constante presión. Y es que los tiempos han cambiado. Antiguamente las mujeres buscábamos un hombre trabajador para formar una familia. Actualmente las expectativas son radicalmente diferentes.

Se tiende a atacar con vehemencia la creencia de que las mujeres buscan más el compromiso. Un estereotipo del siglo XXI que nos es muy difícil de digerir. La mujer actual es diferente, quiere libertad.

En definitiva, somos polos opuestos. Estamos hechos de pastas diferentes. ¿Que qué nos pasa? Nada, es la respuesta universal. Y es que las mujeres llevamos en nuestro mecanismo la rareza, sí, pero exigimos ser comprendidas. Queremos que nos escuche pero que no nos atosigue. Desde que nos haga reír hasta que nos proteja, algo parecido a un payaso ninja.

Foto | Tumblr (la web ya no está disponible)

 

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