Mis ojos acariciaron…
Mis ojos acariciaron la gracia de su sonrisa; era otoño y la mañana estaba lluviosa y fría. Yo le conté que mi alma soñaba una dulce vida en que el amor fuera todo; flores, penumbras y espinas. Le dije que ya llegaban las tardes largas y frías del invierno, y que las penas eran mis únicas dichas.



