autor

A una violeta

Flor, la de las lindas hojas, la del cáliz delicado, la que derrama en el prado su perfume embriagador. Tú, que en la hierba naciste, y te ocultas siempre en ella, eres la imagen más bella que representa al amor. No a ese arrebatado y ciego que a veces el labio miente, sino al tímido, que siente un sensible corazón.

Lejos de abril

Abril com tú, tenía un corazón de perfil, pero al irte de mi lado no supe lo que sentir. Desde ese día, en el año no hay ni un domingo de abril; ya no escucho ningún cuento que tenga un final feliz, y no brillan las estrellas cuando me voy a dormir. Desde rntonces mi sonrisa ya no puede sonreir.

Poema – Desdén

Si tan sólo una caricia de tus ojos consiguiera, precio digno de tal gloria la vida me pareciera. Si con mortal puñalada tu rencor me hiriese un día, por padecer de tu mano contento sucumbiría. Pero lo que de seguro va a darme muerte angustiada es uqe para mí no seas caricia ni puñalada. Leopoldo Lugones

Al perderte yo a ti…

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido; yo, porque tú eras lo que yo más amaba; y tú, porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo; porque yo podré amar a otras como te amaba a tí, pero a ti no te amarán como te amaba yo. Ernesto

Poema del renunciamiento

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar, fingiré una sonrisa, como un dulce contraste del dolor de quererte… y jamás lo sabrás. Soñaré con el nácar virginal de tu frente, soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar; soñaré con tus labios desesperadamente; soñaré con tus besos… y jamás lo

Poema – Triolet

Algo me dicen tus ojos; mas lo que dicen no sé. Entre misterio y sonrojos, algo me dicen tus ojos. ¿Vibran desdenes y enojos, o hablan de amor y de fe? Algo me dicen tus ojos, mas lo que dicen no sé. Manuel González Prada

Un día

Andas por esos mundos como yo; no me digas que no existes: existes, nos hemos de encontrar. No nos conoceremos, disfrazados y torpes por los mismos caminos echaremos a andar. No nos conoceremos, distantes uno de otro sentirás mis suspiros y te oiré suspirar. ¿Dónde estará la boca, la boca que suspira? Diremos, el camino volviendo a desandar. Quizá nos

Si el hombre pudiera decir…

Si el hombre pudiera decir lo que ama, si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo como una nube de luz; si como muros que se derrumban, para saludar la verdad erguida en medio, pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor, la verdad de sí mismo, que no se llama gloria, fortuna o ambición,

Rimas

El tiempo es oro, mujer; yo no lo puedo perder en pedir ni en esperar. Sé mía si lo has de ser si no, déjame marchar, que el tiempo es oro, mujer.   ¡El sol baja tan aprisa! ¡Llega tan pronto a su ocaso! Hay que caminar de prisa hay que aligerar el paso. ¡El sol baja tan aprisa!  

Si mis manos pudiesen…

Yo pronuncio tu nombre en las noches oscuras, cuando vienen los astros a beber en la luna y duermen los ramajes de las frondas ocultas. Y yo me siento hueco de pasión y de música. Loco relosj que canta muertas hora antiguas.   Yo pronuncio tu nombre en esta noche oscura, y tu nombre me suena más lejano que nunca.

Quiéreme porque te quiero

«Quiéreme porque te quiero» no es lo que dice el querer cuando es querer verdadero.   Las plalabras verdaderas de querer son las que dicen: «Te quiero aunque no me quieras». Jose Bergamín

Poema – Margarita

¿Recuerdas que querías ser una Margarita Gautier? fijo en mi mente tu extraño rostro está, cuando cenamos juntos, en la primera cita en una noche alegre que nunca volverá.

Scroll al inicio