El amor correspondido
Nace, sin querer, dentro de uno, asoma, sin que lo esperes, y se prende firmemente, por los ojos o el instinto. Se comienza a navegar, sin horizontes, ni costas, y la quietud se transforma, en impulsos recurrentes… Hay amores solitarios… Hay amores obligados, sé esta junto, sin querer, al bien no amado… Hay amores por convenios, hay amores apurados, castigados,

