Mi vida entera ya es tuya

Sólo para ti, cariño mío. Nos pertenecemos, nos amamos, nos cuidamos… quédate en mí o me quedaré yo en ti; es lo mismo, porque somos uno solo para amarnos por siempre.

Esa es la eterna promesa que un día nos hicimos, y así, cumpliéndola, seguimos siempre juntos, siempre fieles, siempre amándonos…

Mi amor, nunca dudes de este amor, nunca dudes en decirme cuanto me amas, porque yo de ti no dudo ni por un instante.

Mi mundo gira junto al tuyo y así debe ser hasta que estas cartas sólo sean un recuerdo porque pronto lo más lejos que estarás de mí será a una puerta o quizás una ventana, pues yo sabré esperar el tiempo que haga falta para estar contigo.

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